No te importo el que dirán,
Me querías por lo que era
Y no por lo que tuviera,
Sin importar lo que fueran a hablar
Los envidiosos de corazón,
Del amor de nosotros dos.
Por eso como describir lo que siento,
Cada vez que te miro,
Cada vez que te siento,
Soy como un niño
Que corre a los brazos del ser amado,
Cada vez que se siente asustado.
Y sin importar la hora que fuera,
Que tan lejos o cerca estabas,
No me importaba cuanto tenia que correr,
Hasta que te lograba alcanzar,
Por que nuestro amor es puro y limpio,
Igual que el alma de un niño.
Vivimos tantas cosas los dos,
Yo te entregué toda mi vida,
Y tu me diste el corazón,
En el momento de nuestra huida,
A ese mundo de pasión,
Que en nuestras almas se grabo.
Quien diría que esto nos pasaría,
Que llegara el momento de nuestra despedida,
Por una vuelta del destino,
Después de estar tan unidos,
Sin que terminara el amor,
Romper nuestros lasos y corazón.
Un beso marco la separación,
Con un triste y doloroso adiós,
Una lagrima broto de tu mejilla,
Cuando sentía que se me iba la vida,
Poco a poco te alejabas,
Mientras que las almas aun se amaban.
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario