Las rosas fueron testigos mudos,
De nuestros sentimientos más ocultos,
Te quite la blusa y te sonrojaste,
Te pedí perdón y me besaste.
A la vez que te quitaba la ropa, poco a poco,
No sabia como te fijaste en este loco,
Nuestros cuerpos se unieron aquella tarde,
En el momento que no pude dejar de besarte.
Mi cuerpo desnudo se encontraba temblando,
Cual pájaro herido entre tiernas manos,
Me sentía indefenso entre tus brazos,
Mientras que tus labios me seguían besando.
El sudor brotaba de nuestra piel,
Como gotas de rocío con sabor a miel,
Los pétalos se bañaron de la pasión más loca,
Cuando tocaron tu cuerpo y llegaron a tu boca.
Me sentí en el cielo con tan grande sentimiento,
Si te digo que no vi las estrellas miento,
No se como explicar lo que te di,
Al final de aquello ¿Qué sentí?.
Mi sentimiento es tan profundo,
Que no hay otro igual en todo el mundo,
Lo que vivimos aquella tarde es querer,
Unidos con un recuerdo lleno de placer.
No cambiaría aquella tarde por nada,
Ahora puedes decir que fuiste amada,
Con una sensación tan pura y tierna,
Como ver al ocaso una ribera.
Me entregaste tu inocencia y yo la mía,
Mientras que sentía que se me iba la vida,
Así fue mi primera vez y también la tuya,
Con una relación que siempre fue muda.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
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